|
PASTO DE LO IRREMEDIABLE
Por cada gota de agua que se pierde,
por cada grano de arena que cae del reloj,
hay una flor que nace y una pistola que se dispara
y un hombre que se contrapesa con su antípoda.
Por un día que se pierde en vano
se puede ganar una batalla,
cada deseo frustrado es una hoja que vuela
y que no consta en nuestros ojos
donde el sueño sigue tejiendo tapices indelebles.
¿Qué importa ese cadáver
o esa espiga que se humilla hasta besar el suelo,
si el mundo tiene banderas que tremo1an su cólera
y obeliscos como gargantas que lo nutren de luz?
Por cada brisa que desata una cabellera,
por cada fingido espejismo,
hay una realidad asesinada
que sangra y nos persigue toda la vida.
Bah, un amante puede decir "te amo" y desfallecer,
ahora bien, eso es quedarse en el primer peldaño
al costado de un gladiador que lucha contra lo inefable,
y no debiera decir más sobre esto.
Pero un junco puede detener un fogoso caballo
o una bala perdida,
todo esto es posible.
Tampoco temáis lo que pasa,
los ríos no mueren en el mar
ni las vidas se inclinan como torres efímeras,
porque lo permanente son las sombras,
esas flechas fugaces y ese hilo de oro
que nos encadenan al tiempo ya la bala perdida.
Lo permanente es esa lluvia aplastada a nuestros pies,
islote de barro
o caricia petrificada.
Es un poema recogido de la Antología poética (Selección de Emiliano Fernández), edición del Diario de León, "Biblioteca leonesa de escritores", Edilesa, 2007.- Envio Portal de poesia
|